Vasto y el encanto del bajo Adriático... - Secret World

66054 Vasto CH, Italia
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Reena Kapur

Description

Los orígenes de esta ciudad se remontan a unos tres milenios, cuando pueblos como los frentanos y los romanos la habitaban. La historia de Vasto, este es su nombre actual, se escribió y reescribió según la época, ahora gozando de esplendor y prosperidad, ahora siendo víctima del pillaje y la destrucción. Durante la Edad Media, Vasto sufrió una gran decadencia, mientras que bajo el dominio de los lombardos, el municipio, llamado "Guasto", volvió a florecer. Pero demos un paso atrás en el tiempo. El nacimiento de Vasto está envuelto en la leyenda y en el poder sugestivo de la mitología griega. De hecho, parece que el nombre original de "Histon" se lo dio un personaje de la mitología griega, Diomedes. Según la leyenda, Diomedes (rey de Etolia), tras el asedio de Troya, optó por el exilio voluntario y, a las órdenes de sus súbditos, desembarcó en la costa del sur de Italia, fundando varias ciudades. Diomedes decidió detenerse en esa parte de la costa embelesado por la belleza del litoral del golfo de los Abruzos y su promontorio -que le recordaba al monte Histon en Corfú-, del que tomó el nombre de "Histon". Los que, sin duda, habitaron Vasto fueron los Frentani, una población de estirpe samnita, que se asentó en la zona de Punta Penna, donde más tarde, tras la anexión al Imperio Romano, entre finales del siglo IV y principios del III a.C., nació el primer núcleo habitado, que se convirtió, precisamente, en un municipio romano. Las reconstrucciones históricas datan el establecimiento del primer asentamiento en el año 1184 a.C. Y con la llegada de los Frentani, la ciudad comenzó a florecer a partir del siglo V. Otra explicación del nombre de Histon parece ser la actividad predominante del comercio de la lana, cuyo tejido -en griego- se denomina "iston", de donde el nombre de "Histon" se cambió posteriormente a Histonium, cuando la ciudad se convirtió en municipio romano, tras la Guerra Social (91-88 a.C.). La prueba de este pasado se puede leer en el escudo de la ciudad, que lleva la inscripción: "Vastum olim Histonium Municipium Romanum". La ciudad de Histonium contaba con un Capitolio, unas termas y un anfiteatro para las naumaquias, situado justo debajo de la plaza Rossetti. Como prueba de este glorioso pasado, se han encontrado restos en la Vía Adriática y en el mar cerca del puerto de Punta Penna. En la época imperial, Vasto experimentó un gran florecimiento, que comenzó a desvanecerse en el Imperio tardío, cuando entró en la fase de decadencia, saqueo y destrucción, pasando de la dominación ostrogota a la de los bizantinos y - finalmente - a la de los longobardos. Y fue por decisión del rey de los lombardos, Teodorico, que la antigua Vasto fue anexionada como gastaldato al Ducado de Benevento. Vasto Vista del pueblo de Vasto Tras formar parte del ducado de Benevento, fue destruida en el año 802 por los francos dirigidos por el duque de Dordona, Guasto d'Aimone, que se apoderó de una parte del territorio, que destinó a la reconstrucción de una nueva ciudad, llamada Guasto. Devuelta a los duques longobardos de Benevento en los años siguientes, fue reconstruida como centro fortificado sobre las ruinas del asentamiento preexistente. En 1177, el Papa Alejandro III concedió a la ciudad una indulgencia plenaria en forma de Jubileo, que todavía se celebra cada año el tercer domingo de enero en la iglesia de San Antonio de Padua. Vasto también pasó por manos de familias nobles españolas, concretamente los Caldora, a quienes se debe la construcción de las fortificaciones del centro histórico: el Castillo Caldoresco, la Torre Bassano, la Torre Diomede de Moro y la Torre Santo Spirito. Otra dinastía española, los D'Avalos, que gobernaban el feudo en 1494 y pretendían trasladar los esplendores de la corte española a Vasto, fueron los responsables de la construcción del palacio que lleva su nombre. El palacio fue destruido por la invasión turca en 1556, pero posteriormente fue reconstruido de nuevo en estilo renacentista. En 1710, Carlos III de Austria concedió a Vasto el título oficial de ciudad, llamada la "Atenas de los Abruzos". En 1861, Vasto pasó a formar parte de Italia, liberándose del poder del Reino de los Borbones, gracias a la Impresa dei Mille (Expedición de los Mil) de Garibaldi (septiembre de 1860), que sancionó la Unificación de Italia. En 1938, bajo el régimen fascista, Mussolini cambió el nombre de Vasto por el de Istorio, queriendo retomar el tradicional "Histonium" en homenaje al topónimo latino de la época romana. Hasta 1944 no recuperó su nombre, Vasto, tras la liberación de la ciudad.