La abadía de San Marco alle Paludi, situada a las afueras de la ciudad de Fermo, es un lugar encantador inmerso en la campiña de Las Marcas. Su historia se remonta al siglo XI, cuando los frailes agustinos, conocidos como los Militi da Sant'Agostino, se instalaron en la zona y recuperaron el entorno circundante, que antaño se encontraba en condiciones precarias, de ahí el nombre de "Paludi".Junto a la abadía, a petición de la Magistratura de Fermo, se construyó también un lazareto, donde los agustinos atendían a los necesitados y a los heridos que regresaban de las Cruzadas. En el exterior de la iglesia se conserva una inscripción conmemorativa de esta importante función.Aunque sólo quedan algunos fragmentos de los restos de la antigua abadía, la iglesia se ha conservado a lo largo del tiempo gracias a las importantes obras de restauración del siglo pasado.A pesar de su pequeño tamaño, la iglesia está dividida en tres naves y sus muros son de ladrillo visto, con pequeñas ventanas que dan a la estructura una luz especial. Partes del suelo están formadas por paneles de cristal, que permiten observar los cimientos del antiguo complejo sagrado.La iglesia está enriquecida con numerosos frescos y pinturas exvoto, donados por los fieles, que atestiguan la devoción y gratitud de la comunidad. Además, se pueden admirar algunas esculturas muy interesantes, también con temas insólitos del simbolismo católico.También merece la pena mencionar el hermoso jardín exterior, cuidado con esmero, que contribuye a crear un ambiente sereno y relajante.