Enclavada en el valle de Authie, la Abadía de Valloires es un rincón mágico que combina historia, naturaleza y cultura. Fundada en 1137 por monjes cistercienses, esta abadía fue un importante centro espiritual y agrícola en su época. Su arquitectura, de estilo gótico, se destaca por la sobriedad y la elegancia, características del movimiento cisterciense, que buscaba la simplicidad y la conexión con la naturaleza. Aunque gran parte de la estructura original ha sido restaurada, aún se pueden apreciar elementos del pasado, como la hermosa iglesia con su impresionante ábside y los vestigios de las antiguas dependencias monásticas.
Los jardines que rodean la abadía son su mayor atractivo. Con una extensión de 9 hectáreas, albergan más de 5,000 variedades de plantas, incluyendo jardines de rosas, jardines formales y paisajísticos, así como jardines de pantano y de los cinco sentidos. Cada rincón invita a una experiencia sensorial única, donde los visitantes pueden disfrutar de la fragancia de las flores, el susurro del viento entre los arbustos y la vista de paisajes cuidadosamente diseñados.
La cultura local se enriquece con tradiciones que celebran la conexión con la tierra. Durante el mes de agosto, la Abadía de Valloires se convierte en el escenario del festival internacional de música de cámara, conocido como el festival Valloires. Este evento atrae a talentosos músicos de diferentes partes del mundo, ofreciendo una experiencia cultural que fusiona la música clásica con la belleza natural del lugar.
En cuanto a la gastronomía, la región de Picardía, donde se encuentra Argoules, es conocida por su rica tradición culinaria. Los visitantes pueden degustar platos típicos como el potjevleesch, un guiso frío de carne, o el tarte au maroilles, una tarta hecha con el famoso queso maroilles. Además, la proximidad al mar del Norte permite disfrutar de una variedad de mariscos frescos, como mejillones y ostras, que son una delicia local.
Entre las curiosidades de la abadía, destaca su relación con el arte y la música. La iglesia de la abadía no solo es un lugar de culto, sino también un espacio ideal para conciertos, gracias a su excelente acústica. Otro detalle interesante es que, en los jardines, se han plantado especies vegetales que han sido utilizadas por los monjes cistercienses a lo largo de los siglos, creando un vínculo entre el pasado y el presente.
Para aquellos que planean visitar la Abadía de Valloires, la mejor época es durante la primavera y el verano, cuando los jardines están en plena floración. Se recomienda llevar calzado cómodo para explorar cada rincón y disfrutar de un paseo relajante. Además, es aconsejable informarse sobre la programación del festival Valloires, una oportunidad única para disfrutar de música en un entorno mágico.
En conclusión, la Abadía de Valloires no solo es un monumento histórico, sino un verdadero santuario de naturaleza y cultura. Cada visita promete una experiencia enriquecedora que va más allá de lo visual, invitando a los viajeros a sumergirse en la historia, la música y la gastronomía local. Para un itinerario personalizado, considera utilizar la app Secret World y descubre más secretos de Argoules.