Eumene II (197-159), rey de Pérgamo, fue el responsable de la construcción del altar en honor a Zeus. Se trata de una gran estructura que descansa sobre una base formada por cinco escalones sobre los que se eleva un zócalo de mármol. Está rodeado en tres lados por un pórtico con columnas jónicas que se extiende hacia delante con dos alas que flanquean la escalera de acceso. Hoy en día, la parte delantera se encuentra en el Museo de Pérgamo de Berlín. En 1878, el arqueólogo alemán Carl Human inició una amplia campaña de excavaciones en la ciudad de Pérgamo, que en ocho años permitió descubrir una acrópolis de inestimable valor artístico y arqueológico. El acuerdo alcanzado con el gobierno turco estipulaba que Human podía llevar a Alemania la mitad de las obras descubiertas, mientras que la otra mitad debía permanecer en Turquía. Así, Human pudo traer a Berlín el friso que rodea la base del templo de Pérgamo, de 170 metros de longitud, que hoy constituye la parte más valiosa del templo expuesta en el museo. La parte de arriba es una reconstrucción del original que quedó en Turquía.