El Castillo de Ruffo es una fortaleza medieval que se encontraba en un lugar muy estratégico, ya que el valle del río Amendolea fue en tiempos históricos la frontera entre Locri y Reggio Calabria. Sus orígenes son inciertos; algunas monedas encontradas en el sitio y la presencia cerca del castillo de los restos de cuatro pequeñas iglesias bizantinas (SS. Annunziata, Santa Caterina, San Sebastiano y San Nicola) sugieren la presencia de una fortaleza ya en el período bizantino. Es cierta la presencia del castillo en tiempos normandos, como se puede ver en los estudios sobre las técnicas de construcción de los elementos más antiguos. El análisis de los muros, que muestra un verdadero martilleo, confirma que el castillo estuvo involucrado en el siglo XIII en los trabajos de demolición de los castillos ordenados por Federico II del Sacro Imperio Romano Germánico en 1230. El castillo estuvo involucrado en las luchas de poder entre las familias nobles locales, entre las que recordamos a la familia Amendolea, y la familia Ruffo.