Hay un lugar especial: una playa con un mar esmeralda y majestuosas rocas de granito rojo, que se alzan contra el profundo cielo azul. Si va allí al atardecer, no puede dejar de enamorarse: las rocas, con la luz del sol descendente, adquieren un colorido aún más especial, casi bañado en oro. Serás tú y la naturaleza, la dama indiscutible. En verano, se celebra aquí uno de los festivales de blues más populares.