El pueblo de Arcos de la Frontera se encuentra en la provincia de Cádiz. Es uno de los pueblos blancos de Andalucía, conocido por sus numerosos edificios encalados. El pueblo se asienta en un acantilado de piedra caliza sobre el río Guadalete. Con una fuente de agua dulce y la ubicación en la cima de la colina que permite vistas defensivas de cualquiera que se acerque, era un lugar ideal para un asentamiento. Ha estado ocupado durante mucho tiempo: se han encontrado objetos y ruinas que datan del Neolítico y la Edad de Bronce, así como de los periodos fenicio, romano y árabe.