El barranco de Las Vacas se ha convertido en una popular atracción turística para los residentes y visitantes de Gran Canaria por sus singulares formaciones rocosas llamadas Tobas de Colores. Estas llamativas formaciones guardan cierto parecido con el famoso Cañón del Antílope en EE.UU. Sin embargo, no espere nada extraordinario, se trata de un pequeño cañón creado por el agua y el viento dentro de lo que probablemente fue el lecho de un río. Aun así, es un lugar que merece la pena visitar para obtener unas magníficas fotos. Hay dos entradas principales y están situadas entre los kilómetros 14 y 15, la primera es más larga y fácil (se baja al valle y se llega al pequeño túnel desde el que se abre el cañón) la segunda es más corta, pero también muy empinada tanto de bajada como de subida. Es necesario dejar el coche aparcado al lado de la carretera, o en el único hueco de tierra del lado del guardarraíl. El lugar para aparcar es reconocible por la presencia de un puente, cuya parte inferior está hecha de piedras, en una curva; una vez que se ha descendido a pie hay que pasar por un túnel para acceder al cañón. El Barranco de Las Vacas se encuentra en el municipio de Agüimes, pero la gente suele confundirlo con Las Tobas de Colores. Si realmente quiere visitar este espectacular cañón geológico, se encuentra en la Garganta de Barafonso. Si quieres llegar a las Tobas en coche, tienes que introducir en Google maps "Tobas de Colores del Barranco de Las Vacas" o "camino para bajar a Las Tobas de Colores".