Bertinoro di Romagna es famoso por su buen vino y las suaves colinas que marcan el paisaje circundante. De nobles orígenes medievales, el pueblo se levanta sobre una pequeña colina cubierta de viñedos desde la que es posible disfrutar de una magnífica vista sobre la llanura de abajo hasta que el horizonte alcanza las aguas del mar Adriático. Por esta razón, Bertinoro recibe el apodo de "Balcón de Romaña", además de ser conocida como la "Ciudad del Vino y la Hospitalidad". La ciudad también forma parte de la asociación de Pueblos Auténticos de Italia. Notas históricas Hay dos historias sobre el origen del nombre Bertinoro que se pierden en la historia y que merecen ser contadas. La primera historia cuenta que Galla Placidia, hija del emperador Teodosio, tras probar un vino de esta zona en una simple copa de barro, pronunció la expresión "No eres digno de una copa tan tosca, el vino, sino de beberlo en oro". Una segunda, en cambio, indica que el nombre de la localidad deriva del genitivo latino britannorum, en recuerdo de los monjes británicos que vivieron en esta zona durante mucho tiempo. Un pueblo que desde la Alta Edad Media se dotó de una fortificación defensiva, la espléndida Rocca, que domina todo el valle. En aquella época la influencia de la ciudad de Rávena llegaba hasta estas tierras. Desde los Habsburgo hasta el control de la Iglesia en 1177, mantenido hasta la Unificación de Italia. l pequeño pueblo de Bertinoro tiene varios lugares interesantes para visitar. Se puede empezar por la hermosa fortaleza, construida hacia el año 1000, que en 1302 llegó a acoger al poeta Dante Alighieri, como recuerda Carducci en su oda "La Chiesa di Polenta". El corazón medieval del pueblo es el Palazzo Ordelaffi, un antiguo edificio municipal que data de 1306, con la Sala del Popolo y la Sala della Fama. No hay que perderse la Catedral de Bertinoro, dedicada a Santa Catalina de Alejandría, patrona del pueblo, construida con tres naves al estilo de Bramante. En el corazón de la ciudad se encuentra uno de los principales monumentos: la Colonna delle Anella, también conocida como la Columna de la Hospitalidad. Construida a instancias de Guido del Duca y Arrigo Mainardi, para poner fin a los constantes enfrentamientos entre las familias nobles locales, la columna contaba con 12 anillos, cada uno correspondiente a una familia. Cuando un peregrino llegaba a Bertinoro y ataba su bastón o su caballo a uno de los anillos, era acogido por la familia que representaba.