El Boeuf Bourguignon, o carne de Borgoña como a veces se italianiza, es otro plato típico de la cocina francesa, que debe su fama internacional sobre todo a dos importantes personalidades de la historia de la cocina francesa, el "chef de reyes y rey de los cocineros" Auguste Escoffier, que lo introdujo a principios del siglo XX en muchos de sus libros de cocina, y, en un nivel más prosaico, la cocinera y presentadora de televisión americana Julia Child, que a partir de los años sesenta empezó a presentar en América -y luego, a modo de referencia, en todos los países donde se tradujeron sus libros- una serie de especialidades francesas que aprendió durante su vida en París como esposa de un funcionario del gobierno de los Estados Unidos.
Originario de Borgoña, por supuesto, el plato tiene raíces campesinas, pero con el tiempo se ha ido refinando hasta convertirse en un ejemplo de alta cocina: la receta prevé que además de la carne de vacuno, en su propio jugo de cocción, se cocinen las cebollas, las zanahorias y el tocino, y luego se añade la harina; la cazuela se pone luego en el horno, rociando todo con vino tinto, para que aparezca una corteza en la carne, y luego se añade el caldo de carne de vacuno (que de hecho debe "enterrar" la carne), la pasta de tomate y la corteza de tocino, así como las hierbas.