Este antiguo y venerable vagón de ferrocarril, regalo de los Ferrocarriles Estatales Noruegos, que ha servido durante mucho tiempo a la gente de la carretera, servirá ahora como una pequeña casa de Dios que ofrece silencio y paz en un mundo por lo demás ruidoso. La capilla fue consagrada por el obispo Odd Bondevik el 10 de junio de 2003 en presencia de nuestros soberanos, los reyes Harald y Sonja.