Fachadas monumentales, puertas ornamentadas, galerías, patios, balcones, cubiertas de ensueño, capillas privadas, jardines exuberantes, grandes pilares, detalles exquisitos, espléndidas artesanías, laboriosos trabajos de cantería, alfices, pilastras, recercados, voluminosas escaleras, miradores, cúpulas... elementos propios de una arquitectura ecléctica y ostentosa que, guardando las formas y la simetría, pusieron de moda aquellos hombres y mujeres que hicieron las Américas y que, a diferencia de los llamados "indios alpargatas" que sufrieron la desgracia de la emigración, consiguieron forjar una gran fortuna en el nuevo continente . De hecho, en el siglo XIX, muchos españoles hicieron fortuna en México, Cuba y Argentina, y al regresar a España, algunos de ellos construyeron ostentosas mansiones para mostrar su nueva riqueza.
Las casas de indianos se llaman así porque los españoles se referían al Nuevo Mundo como "Las Indias".
Viajando por Asturias y Galicia se encontrará con muchas de ellas, muchas de ellas ya abandonadas.
La mayoría de ellas fueron construidas con diseños modernistas o neoclásicos, son fácilmente reconocibles por sus ornamentadas fachadas y sus coloridas vidrieras.
En Colombres, Ribadedeva, los indianos enriquecidos transformaron radicalmente el pequeño pueblo rural en una villa moderna, con una arquitectura colorista y exótica. Las principales referencias urbanas de la localidad, las que se reúnen en torno a su plaza elíptica, como el Ayuntamiento, la Iglesia de inspiración barroca, o la Quinta de Guadalupe se deben al dinero americano. En el centro de este espacio hay una estatua dedicada al promotor de la plaza, el Conde de Ribadedeva.
En las casonas que salpican este municipio solemos encontrar una llamativa palmera, un símbolo de clase que ayudó a que no quedaran dudas sobre el origen de tanto dinero: América. Y las torres, que desde la época medieval asturiana son un claro elemento de distinción, de memoria nobiliaria, de poder, fueron reutilizadas por el Indiano para ennoblecer su reciente ascenso social. El deseo de mostrar lujo y riqueza, hizo que las fachadas se llenaran de referencias clásicas, barrocas, pero también regionales.