Los casoncelli alla bergamasca aparecen casi siempre en el menú de los restaurantes de la ciudad y la provincia de Bérgamo, y por supuesto en la mesa de casa. El nombre dialectal "casonsei" hace referencia a la forma de los calzones rellenos, pero en este caso en formato reducido, que forman parte de la tradición culinaria de muchas regiones italianas. Este plato se considera a menudo el buque insignia de la tradición culinaria referida a los primeros platos bergamascos: una cita gastronómica que no hay que perderse cuando se visita nuestro pintoresco territorio. Es un primer plato a base de raviolis rellenos con una característica forma de media luna. Se sirve con mantequilla fundida, salvia y panceta. Todo ello espolvoreado con abundante queso parmesano.
Preparados con pasta fresca y un relleno de carne, los casoncelli son sin duda el plato tradicional más conocido y popular de Bérgamo, aparte de la polenta. Es un plato muy pobre y fácil de preparar, creado para aprovechar las sobras de carne de cerdo y de ternera. Luego, con el paso del tiempo, el producto se perfeccionó y en el siglo XIX los casoncelli se ganaron los honores de la mesa, tanto por la calidad de la masa como por la del relleno, que se enriqueció respecto a la receta tradicional con la adición de macarrones, pasas sultanas, pera y cáscara de limón. En versiones más recientes, el relleno se enriquece con especias como la canela y la nuez moscada, así como con patatas y hierbas. Maridaje perfecto, para quedarse con los vinos locales, con un tinto Valcalepio.