La elevación de 794 pies de esta colina que domina Cartagena y su puerto la ha convertido en un lugar ideal para los centinelas desde la Edad Media. En español, el nombre del monte y de la fortaleza es Atalaya, que significa torre de vigilancia. El Fuerte de la Atalaya se construyó en 1777 durante la masiva fortificación de Cartagena ordenada por el rey español Carlos III. La ciudadela tiene forma de trapecio isósceles. El diseño incluye seis baluartes. El castillo se eleva a una altura de 242 metros sobre el nivel del mar y se construyó siguiendo los parámetros del neoclasicismo ecléctico de la Escuela Española Francesa.
Su planta está constituida como un trapecio isósceles, con cinco baluartes por cada uno de sus vértices más otro añadido en la parte sur, y rodeado por un foso con su correspondiente contraescarpa con vallas excepto en el sector que da a la ciudad. La entrada a la fortaleza se encuentra en el baluarte central de la parte sur. Una vez atravesada la puerta, se accede a un vestíbulo, que a través de un desaparecido puente levadizo conducía a la explanada del primer piso. Es en este nivel donde se encuentran las habitaciones abovedadas donde vivía la guarnición, las almenas que protegían a los artilleros del fuego enemigo y un aljibe. Por último, una escalera de caracol también perdida conducía a la azotea.
Se puede visitar el Castillo de Atalaya. Sin embargo, llegar a él puede ser un reto y gran parte de la estructura está en mal estado.