El Castillo de Copertino, edificio fortificado que destaca en su género tanto por su dimensión monumental como por su tipología estructural, representa un ejemplo relevante de la arquitectura militar renacentista en Apulia. El núcleo original del complejo se puede identificar en la torre del homenaje, que se remonta al programa de reorganización militar promovido por Carlos I de Anjou, que en 1266 elevó Copertino a sede administrativa del condado. En los años treinta del siglo XVI el marqués Alfonso Granai Castriota, general de Carlos V y señor feudal del condado, inició la modernización del castillo, confiando la obra al arquitecto apuliano Evangelista Menga. Menga incorporó las estructuras preexistentes en un plan cuadrangular coronado por cuatro poderosas murallas en las esquinas y rodeado por un gran foso. En 1557 el señorío fue comprado por la familia genovesa Squarciafico; de ellos pasó a los Pinelli, a los Pignatelli y, en el siglo XIX, al Granito de Belmonte. En 1885 el Castillo fue declarado Monumento Nacional y en 1956 fue adquirido por la Oficina de la Propiedad Estatal. El edificio del siglo XVI, de planta trapezoidal, coronado por cuatro bastiones lanceolados de esquina y rodeado por un gran foso, contiene elementos más antiguos, entre los que destaca el torreón angevino. La entrada está anunciada por el suntuoso portal renacentista, cuyas decoraciones, compuestas por una serie de rosetas, panoplias, bajorrelieves y medallones, constituyen una nota de prestigiosa riqueza. El patio interior está dominado por estructuras de diferentes épocas, entre las que se encuentra la pequeña capilla dedicada a San Marcos; en su interior se encuentran los sarcófagos del marqués Squarciafico, que fue propietario del castillo en 1557 y encargó el ciclo de frescos que decora la sala, al pintor Gianserio Strafella. En el patio de armas hay un pozo y un pórtico, construido más tarde, con el escudo de armas de la familia Pinelli-Pignatelli, las caballerizas y las galerías de la época angevina. Una escalera abierta conduce al piso superior, donde se encuentran las habitaciones de los llamados " palazzo vecchio", residencia de los barones. A mitad de la rampa se encuentra la Capilla de la Magdalena, con los restos de un ciclo de pinturas al fresco que data de la primera mitad del siglo XV. El recorrido por el interior del Castillo permite descubrir las etapas que han marcado la evolución del edificio en relación con el progreso de la técnica militar y los acontecimientos que afectaron a la zona entre la Edad Media y la época moderna, entrelazándose con la historia de las distintas familias que se sucedieron en la posesión del dominio feudal del Castillo. Son interesantes los ciclos de frescos de las dos capillas, la gótica tardía de la Capilla de la Magdalena y la renacentista, con figuras de santos y escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, en la Capilla de San Marcos.