La Catedral de San Michele Arcangelo, también conocida como el Duomo, es el resultado de varios lenguajes artísticos, debido a la restauración y reconstrucción a lo largo de los siglos. La construcción de la catedral comenzó en 1129 bajo el episcopado de Rainulfo, y se completó bajo el episcopado del obispo Juan I, como se puede ver en las inscripciones del portal derecho, izquierdo y central de la catedral. Son precisamente estos elementos los que hacen de la Catedral una verdadera fusión de diferentes estilos arquitectónicos que se remontan a la época medieval. La iglesia tiene un plano en forma de cruz latina, que destaca la clara división en dos cuerpos principales y tiene dos entradas en los lados, una al oeste que conduce a la Piazza Vescovado y sirve como patio de la iglesia, y otra al sur donde la carretera discurre a lo largo del campanario. A la izquierda de la Catedral hay una antigua capilla de San Juan Bautista (ya mencionada en 1310) con un altar de mármol de Carrara. A la derecha de la Catedral está el Sacellum, seguido del Obispado con el Seminario Episcopal.