e construyó en 1175 en el lugar donde hasta veinte años antes se encontraba la iglesia del siglo VIII, destruida por Federico Barbarroja.
Consagrada por el Papa Inocencio III en 1198, las obras continuaron hasta mediados del siglo XIII. Mientras que la plaza frente a la catedral no se realizó hasta el siglo siguiente y ante una serie de demoliciones de edificios antiguos.
La fachada está dividida en tres secciones, la inferior se caracteriza por un pórtico, erigido en el siglo XV, al igual que la celda del campanario que destaca en el lado izquierdo. La parte central se caracteriza por un rosetón central y otros cuatro laterales, mientras que en la parte superior encontramos tres grandes arcos, con el central que contiene un mosaico que representa al Redentor entre la Virgen María y San Juan, sobre él encontramos otros tres rosetones.
El interior del Duomo es rico en obras de arte, como el ciclo de frescos de Filippo Lippi, la Capilla Eroli pintada al fresco por Pinturicchio, así como la carta firmada por San Francisco de Asís y la tablilla entregada como símbolo de paz por Federico Barbarroja a la ciudad de Spoleto. Además, desde la rectoría de la catedral se puede acceder a la antigua Cripta de San Primiano, que es la única estancia que se conserva de los antiguos edificios de la catedral. En el interior hay frescos que ilustran las historias de San Benito y Santa Escolástica.