La franja costera que recibe el nombre de Cinque Terre, formada por los pueblos de Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, se extiende a lo largo de unos 15 km y representa una de las zonas naturales y seminaturales mediterráneas más vírgenes y extensas de Liguria. Las actividades humanas, especialmente la viticultura, han contribuido a crear un paisaje único en el que el desarrollo de los típicos "muros de piedra seca", fruto de siglos de duro trabajo del hombre, alcanza en su conjunto al de la famosa muralla china. Un mar cristalino, una de las redes de senderos más ricas y envidiables del Mediterráneo y un clima suave han convertido a las Cinque Terre en uno de los destinos más solicitados por los turistas. Son precisamente estas condiciones climáticas las que permiten el cultivo del olivo, los cítricos y la viticultura, lo que llevó a la Unesco a declarar a las Cinque Terre “Patrimonio de la Humanidad" en 1997, garantizando la producción del fragante Sciacchetrà el mundialmente famoso vino de pasas.