Enclavada a los pies de los Vosgos, Colmar parece sacada de un libro de cuentos. Considerada una de las ciudades más románticas y pintorescas de Europa, Colmar posee un centro medieval perfectamente conservado, donde el tiempo parece haberse detenido suavemente.
Pasee por sus callejuelas adoquinadas, cruce encantadores canales, y maravíllese ante las casas con entramado de madera, cada una de ellas pintada con alegres tonos y adornada con ornamentadas vigas de madera. Cada rincón ofrece una escena digna de postal, desde plazas escondidas hasta balcones adornados con flores que cambian con las estaciones.
A menudo llamada "La Petite Venise" (La Pequeña Venecia), gracias al río Lauch y sus serenos cursos de agua, Colmar encanta con sus apacibles reflejos y sus fotogénicos puentes. Las coloridas fachadas que bordean estos canales no son sólo casas: son vibrantes piezas de la historia alsaciana.
Pasee por las encantadoras boutiques artesanales, deguste la repostería tradicional en las pastelerías locales, o encontrar cobijo en uno de los winstub o bierstub, acogedoras tabernas donde degustar los mejores vinos y cervezas locales de Alsacia en un ambiente cálido y acogedor.
Al igual que la cercana Estrasburgo, Colmar encarna una rica herencia franco-alemana, una fascinante mezcla visible en sus lenguas, tradiciones, arquitectura y, especialmente, en su cocina. Es esta doble identidad la que confiere a Colmar un carácter tan distintivo.
Colmar es especialmente mágica en primavera y verano, cuando la ciudad florece y todas las jardineras rebosan flores. Pero si lo que busca es puro encanto, visite la ciudad en Navidad. Toda la ciudad se transforma en un pueblo de cuento de hadas, iluminado con luces festivas, perfumado con golosinas especiadas y lleno del encanto de sus mundialmente famosos mercados navideños, considerados unos de los más animados de toda Europa.
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