Es la isla más verde del Caribe apodada, debido a su exuberante vegetación, "la isla de la naturaleza". Dominica forma parte del Archipiélago de Barlovento en las Antillas Menores y está separada por dos canales marítimos, al norte por Guadalupe y al sur por Martinica. Debe su nombre al día en que Cristóbal Colón lo vio, el 3 de noviembre de 1493, un domingo. Se diferencia de las demás islas del Caribe tanto por su morfología, caracterizada por bosques tropicales, lagos, fuentes termales y doscientos ríos que la atraviesan a lo largo y ancho y que, después, formando espléndidas cascadas, desembocan en el Mar Caribe. Dominando toda la isla, que alberga el Parque Nacional Morne Trois Pitons, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, se encuentra el Morne Diablotin, el pico más alto del Caribe Oriental que, con sus 1447 metros de altura, se erige imponente sobre el estrecho pañuelo de tierra que ocupa la isla, de apenas 47 km de largo y 26 de ancho. No te pierdas un viaje al Lago Hirviente, el segundo lago de vapor más grande del mundo con temperaturas del agua que oscilan entre los 80 y 90 grados, así como un viaje al Valle de la Desolación, marcado por un paisaje lunar y salpicado de calientes manantiales sulfurosos. Meca de los excursionistas y naturalistas, Dominica también es amada por su historia caracterizada por una fuerte influencia francesa y, más tarde, inglesa, pero sobre todo por haber conservado, en la única isla del Caribe, una pequeña comunidad de linaje precolombino (los indígenas caribeños). Pero los primates no terminan aquí: Dominica es la única isla del Caribe que ha obtenido la independencia y ha establecido una democracia parlamentaria antes de adherirse al Commonwealth. Así, este cóctel de culturas y tradiciones británicas, francesas e indígenas fascina a todo viajero: un ejemplo exitoso de coexistencia pacífica y solidaridad entre diferentes grupos étnicos.