En el corazón de Atenas se alza una colosal escultura que exige precaución: es algo más que estéticamente afilada.Conocida como Dromeas o "El Corredor", esta extraordinaria escultura adopta la forma de un individuo hecho de miles de piezas de vidrio individuales, apiladas para crear la impresión de un corredor en perpetuo movimiento. El resultado es un sorprendente conjunto de fragmentos de vidrio afilados y dentados.El cerebro de esta figura cinética es Costas Varotsos, que se embarcó en su creación en 1988 y no concluyó su trabajo hasta 1994. Originalmente estaba en la plaza de Omonia, pero debido a la preocupación por los posibles daños causados por las obras en curso y las vibraciones generadas por el metro subterráneo, la escultura se trasladó a otro lugar para garantizar su conservación.Esta escultura es especialmente apropiada para una ciudad cargada de historia del atletismo; Atenas, después de todo, fue el destino final de la famosa carrera de Feidípides tras la Batalla de Maratón. Sin embargo, esta creación artística no fue unánimemente aclamada. Mientras que algunos celebraron su diseño innovador y poco convencional, otros se mostraron menos entusiasmados por su aspecto único.Dromeas es un testimonio de la intersección entre arte y movimiento, y ofrece un espectáculo distintivo y cautivador a todos los que se aventuran en su presencia en Atenas.