En el corazón del París más activo, no lejos del gran centro comercial Westfield Forum des Halles, se encuentra la inconfundible y caprichosa silueta del centro Pompidou, donde se encuentran el arte, la cultura, la creatividad y la inconformidad. El edificio lleva el nombre del Presidente Georges Pompidou que, a finales de los años 60, quiso dotar a la capital francesa de un centro cultural en el que pudieran reunirse las múltiples manifestaciones de la producción artística contemporánea. Así, junto a la mayor colección de arte moderno y contemporáneo de Europa, hay una biblioteca pública, cines y teatros, espacios para actividades educativas, un centro de investigación musical, librerías, un restaurante y un bar. En resumen, las imágenes, los sonidos y las palabras encuentran una libre expresión dentro de un gran y espacioso edificio y fuera de él, en una gran plaza repleta de artistas de todo tipo en todo momento. El edificio que alberga el Centro Pompidou fue construido en los años 70 según un diseño del arquitecto italiano Renzo Piano y el arquitecto inglés Richard Rogers. Es una obra decididamente original en la que el arte de la construcción se expresa de manera poco convencional: la estructura de carga y los elementos destinados a conectar las diferentes áreas del edificio se disponen en el exterior, dejando así un gran espacio en el interior para ser utilizado para las exposiciones y las diferentes actividades que caracterizan al centro. El resultado es un edificio en cuya fachada hay escaleras mecánicas y grandes tubos de colores. Los colores utilizados son el rojo, el azul, el amarillo y el verde, cada uno con un contenido de revestimiento diferente: azul para el aire, verde para los líquidos, amarillo para los cables eléctricos y rojo para las rutas de comunicación.