Entre finales de mayo y mediados de julio, la meseta de Castelluccio es testigo de un acontecimiento de especial importancia, la Floración. Durante varias semanas, la monotonía cromática de los pastos se rompe con un mosaico de colores, con variaciones de tonos que van del amarillo ocre al rojo.
Aunque la fiesta de la floración suele coincidir con el tercer y último domingo de junio, no hay un día preciso para admirar este encantador espectáculo. Cada año se deja todo en manos del clima de la temporada.
Las especies de flores que colorean el Pian Grande y el Pian Perduto durante este periodo son innumerables, y caminando por los senderos uno puede encontrarse con: gencianas, narcisos, violetas, amapolas, ranúnculos, asfódelos, violetas Eugeniae, tréboles, acederas y muchas más.