Atravesando los senderos del parque de la Duquesa de Galliera en Voltri, flanqueados por majestuosos árboles centenarios y acompañados por el susurro del follaje barrido por el viento, el canto de los pájaros y, en verano, el gorjeo de las cigarras, se llega a la cima de la colina, donde se alza el santuario de Nostra Signora delle Grazie. Según una leyenda, la fundación de este templo se remonta a la época de la predicación de Nazario y Celso en Liguria, es decir, al siglo I d.C., pero parece más probable que la construcción original se remonte al año 343, como indica una placa hallada en las inmediaciones. A la iglesia, inicialmente dedicada a San Nicolás y junto a la cual se levantaba un hospicio para peregrinos, se unió más tarde un convento confiado a los padres capuchinos. En 1864, la duquesa de Galliera adquirió todo el complejo y la iglesia se utilizó como Panteón de su familia. El templo fue restaurado en el siglo XIX en estilo románico pisano, tal y como se concibió originalmente.Según la tradición, durante la Guerra de Sucesión austriaca, después de que un joven llamado "Balilla" iniciara en 1746 un sangriento levantamiento contra los invasores austriacos en el barrio de Portoria de Génova, al año siguiente la Virgen de este santuario se apareció a los soldados enemigos acampados en las cercanías, vestida de turquesa y con una espada en la mano, obligándoles a huir en desbandada. La milagrosa aparición se conmemora con un rosetón en la iglesia que representa a la Virgen con el Niño Jesús en brazos, bajo el cual figura la inscripción: "Con su aparición, María coronó la obra iniciada en Portoria".