El pecio Zenobia, frente a la costa de Larnaca, Chipre, es una maravilla para buceadores y turistas por igual. Las aguas increíblemente transparentes permiten vislumbrar este tesoro submarino incluso desde la superficie. El Zenobia, que en su día fue un transbordador comercial, sirve ahora de arrecife artificial único, rebosante de vida marina.
El buque se hundió en circunstancias misteriosas en 1980, en su viaje inaugural, y las leyendas que rodean su hundimiento no hacen sino aumentar su atractivo. El barco transportaba un cargamento de camiones, que ahora son un espectáculo inquietante, posados inquietantemente en el fondo del mar, como un convoy congelado en el tiempo.
El naufragio suele considerarse uno de los mejores lugares de buceo del mundo, y atrae a submarinistas de todo el planeta deseosos de explorar sus cámaras sumergidas. No sólo fascina el barco en sí, sino también su carga y el floreciente ecosistema marino que se ha desarrollado a su alrededor. Los bancos de peces se lanzan entre los camiones y las formaciones de coral han empezado a colonizar el esqueleto de hierro del otrora poderoso navío. Para los que prefieren permanecer secos, las excursiones en barco con fondo de cristal ofrecen una ventana a este mundo submarino.
Sea usted un buceador experimentado o un turista ocasional, el Zenobia ofrece una emocionante visión de la interacción entre las estructuras construidas por el hombre y la implacable fuerza recuperadora de la naturaleza. La visibilidad es tan buena que incluso podrá ver a buceadores experimentados explorando los recovecos del barco. Es como una exposición de museo en constante cambio, comisariada por el propio mar, en continua evolución, pero congelada en el momento de su hundimiento. El naufragio del Zenobia es una atracción imprescindible para cualquiera que visite Larnaca.