El tajine es sin duda uno de los platos más típicos y sabrosos de la cocina marroquí, y también se puede encontrar en Tánger. Se trata de una sopa espesa a base de carne (normalmente pollo o cordero), verduras y especias, servida con pan fresco. Existen distintas variantes del tajine, según la región y los ingredientes disponibles, pero en general tiene un sabor picante e intenso. Otros platos típicos de Tánger son el cuscús, los kebabs y la pastilla, una empanada de carne, frutos secos y especias, que suele servirse como aperitivo o plato principal. De postre, se puede probar el makroud, galletas de sémola rellenas de dátiles, o pasteles marroquíes como el baklava. Además, Tánger tiene una larga tradición de té a la menta, que se sirve como bebida caliente o fría.