Esta maravilla residencial en una ciudad universitaria alemana tiene más de 1.000 ventanas. Ni una sola de ellas es igual. Lejos de ser un error de diseño, es un punto de orgullo para los arquitectos de este edificio realmente caprichoso. Y las ventanas no son lo único que está fuera de lugar. Las rarezas abundan en este edificio en forma de espiral: desde cúpulas de cebolla hasta la ausencia de líneas rectas y una fachada multicolor. Sin embargo, su peculiaridad más destacada es el jardín de la azotea. O mejor dicho, el bosque del tejado. La "espiral de madera", como se traduce, tiene todo un bosque encima de su tejado ondulado.