La villa, que toma su nombre de una pintura que representa a Ariadna abandonada, fue excavada inicialmente en la Edad de Borbón, en la segunda mitad del siglo XVIII, por Carlo Weber. El aspecto general puede ahora reconstruirse integrando los planos borbónicos de las zonas excavadas y luego enterradas con los de las partes sacadas a la luz. El núcleo más consistente incluye la secuencia de la entrada, el peristilo cuadrado y el atrio según la sucesión vitruviana típica de las residencias suburbanas. La estructura residencial se remonta en su núcleo original al período republicano tardío, pero fue ampliada posteriormente, con la adición de una serie de habitaciones panorámicas, durante el primer siglo d.C. En el área arqueológica es posible identificar el distrito termal, con praefurnium y calidarium (para los baños de agua caliente) absidal, originalmente decorado en opus sectile. Entre los frescos visibles se encuentran la pintura de Ariadna abandonada en Naxos, en la pared trasera del amplio triclinio; Ganímedes secuestrado por el águila, en el vestíbulo anexo, Perseo y Andrómeda, en una sala contigua. A lo largo del pórtico, en el que se abre el triclinio de verano, hay habitaciones residenciales, algunas de ellas enriquecidas con decoraciones de pared con fondo blanco y amarillo. Un poco más adelante se encuentra el amplio peristilo, que se extiende por una longitud total de 370 metros y repite el canon indicado por Vitruvio. En el lado opuesto se encuentra el núcleo republicano de la villa: en él se articulan cubículos con valiosas decoraciones de mosaico alrededor del eje canónico atrio-peristilo, típico de las residencias vesubianas del siglo I a.C.