Figeac es tranquila, pintoresca y probablemente la mejor representación de cómo era la vida durante la Edad Media. Es también uno de los mejores lugares desconocidos de Europa. Ciudad de Arte e Historia, Figeac es también una encantadora ciudad medieval. Con un rico patrimonio, el casco antiguo es un lugar encantador para pasear. Las pintorescas callejuelas bordeadas de mansiones con fachadas talladas y residencias de piedra con marcos de madera deleitarán definitivamente a los caminantes. Un lugar esencial para visitar en un viaje por el centro histórico, la hermosa plaza Ecritures (Escritos) es el hogar de la obra de arte contemporáneo de granito negro de Joseph Kosuth que representa una inmensa reproducción de la Piedra de Rosetta. Para todos aquellos que deseen saber más sobre la escritura, el museo Champollion ofrece una rica exposición sobre el famoso decodificador de jeroglíficos Jean-François Champollion, así como sobre la historia de la escritura. La visita de Figeac continúa con la antigua mansión Monnaie. Esta magnífica residencia medieval del siglo XIII alberga el museo del viejo Figeac, que permite conocer mejor la historia de la ciudad a través de sus colecciones de minerales y monedas. Por último, para aprovechar una hermosa vista panorámica de la ciudad medieval, tome la dirección del mirador situado cerca de la iglesia de Notre-Dame-du-Puy. Desde allí, la vista de los tejados del casco antiguo es espléndida.