La finca Gimle se construyó hacia 1800 y tiene una larga historia que se remonta al siglo XVIII. En 1792, la finca fue comprada por un comerciante llamado Anders Kiær. La casa original fue demolida más tarde y sustituida por un nuevo edificio en 1801, que es lo que se ve hoy en día.A lo largo de los años, la finca pasó por varias familias, como los Huitfeldt y los Løvenskiold. En 1892, Augustinus Johansen compró la finca y la transformó en una moderna explotación agrícola.En 1949, la finca Gimle fue adquirida por el municipio de Kristiansand y se convirtió en un museo cultural. Hoy, la finca está abierta al público y ofrece visitas guiadas para descubrir su historia y la cultura noruega.Una anécdota interesante sobre la finca Gimle es que durante la Segunda Guerra Mundial se utilizó como hospital militar alemán. Después de la guerra, la finca se utilizó como alojamiento temporal para personas que habían perdido sus hogares en los bombardeos.Otra anécdota interesante se refiere al parque de la finca. Se dice que fue creado por el arquitecto paisajista alemán Eduard Petzold, que también trabajó para el rey de Suecia. Cuenta la leyenda que Petzold creó el parque de Gimle en honor de su amada, una joven noruega llamada Julie, que murió trágicamente antes de que él pudiera hacer realidad su sueño de crear un parque así.En resumen, la finca de Gimle tiene una historia fascinante y un ambiente único, lo que la convierte en un destino interesante para quienes deseen descubrir la historia y la cultura de Noruega. Las anécdotas sobre su historia enriquecen aún más la experiencia de los visitantes que desean sumergirse en su evocadora atmósfera.Las colecciones de cuadros, muebles de época, porcelana y otros objetos del interior de la casa reflejan la vida familiar a lo largo de cinco generaciones.Ahora es un museo cultural de interés histórico, rodeado de un parque a la manera inglesa. Existen entradas combinadas para visitar las instalaciones del museo de Gimle.Gimle Gård cuenta con una exposición fotográfica en el sótano, con motivos de la vida en la finca. Este verano, podrá montar en un caballo balancín, probar a andar con pezuñas, saltar a la cuerda y jugar a otros juegos infantiles históricos en el patio exterior de Gimle Gård.