Alemania está salpicada de monumentos a su hijo más famoso, Albert Einstein, que nació en la ciudad en 1879. Pero ninguno es tan extraño como esta inusual fuente. Un cohete dispara agua desde su parte inferior, formando la base de la fuente. Está coronada por una gran concha de caracol cubierta por lo que parece un mapa cósmico y terrestre. La cabeza de Einstein asoma por la concha, con los ojos muy abiertos y sacando la lengua.
La extraña pila de objetos es algo más que una tonta mezcolanza de objetos al azar. Pretende ser una sátira, un pequeño comentario social sobre la búsqueda de la humanidad para manipular y controlar el mundo natural. El cohete representa la tecnología, en particular los legados científicos relacionados con el espacio-tiempo y la teoría atómica. La concha del caracol simboliza la naturaleza y la sabiduría. La expresión tonta de Einstein y sus extraños ojos marrones muestran un lado del famoso científico con el que todos, jóvenes y mayores, pueden identificarse.
El artista Jürgen Goertz erigió la fuente en 1984. Quizá lo más extraño de su monumento al pacifista Einstein es que está situado junto al antiguo arsenal.