Si, como yo, finalmente cediste y viste Juego de Tronos porque George R.R. Martin decidió dejar de escribir la saga “Canción de Hielo y Fuego” (al menos por ahora), entonces esta parte de tu viaje a Girona será especialmente emocionante.
Y aunque no te guste la serie, créeme — sólo por las fotos merece la pena. Estas calles medievales son deliciosamente atmosféricas, tanto si reconoces a Arya Stark como si no.
Girona como Braavos (¡y también Desembarco del Rey!)
Girona sirvió principalmente como escenario de Braavos, la ciudad donde Arya Stark se somete a un brutal entrenamiento con los Hombres sin rostro en la sexta temporada. Mientras caminas por ahí, puede que de repente sientas que te has colado en el mundo de Poniente.
Los hombres sin rostro.
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Carrer del Bisbe Cartañà: El estrecho callejón donde Arya deambula como mendiga ciega.
Carrer de Sant Cristòfor: Donde es golpeada sin piedad por el Waif.
Pujada de Sant Domènec: La dramática escalera por la que Arya cae al huir.
Baños Árabes: El atmosférico lugar donde Arya finalmente derrota a su perseguidor.
Plaça dels Jurats — Un escenario para la ironía
También reconocerás Plaça dels Jurats, la pequeña plaza en la que Arya observa cómo una compañía de teatro ambulante hace una representación burlona de la caída de su familia; uno de los momentos más agridulces de la serie.
La Llamada y el Casco Antiguo – Un plató de cine perfecto
La mayor parte del rodaje tuvo lugar en el Call de Girona, un Barrio Judío muy bien conservado, que forma parte del Barri Vell. Sus callejuelas laberínticas, sus desgastados escalones de piedra y sus antiguos façades lo convirtieron en un lugar ideal tanto para Braavos como para Desembarco del Rey.
Y sí, los efectos digitales ayudaron — pero el alma de estas escenas es la propia arquitectura de Girona’
Girona’.
Consejo de bonificación: trae un mapa de rodaje
Si eres un verdadero fan, existen mapas y aplicaciones descargables que muestran todos los lugares de rodaje exactos utilizados en la ciudad. Es una divertida búsqueda del tesoro y una forma estupenda de explorar rincones que, de otro modo, pasarías por alto.
Ya sea siguiendo los pasos de Arya, fotografiando callejuelas de mal humor o simplemente empapándose de siglos de historia, Girona hace que la fantasía parezca real — no hacen falta dragones.