El castillo de Oakham, en Rutland, es un lugar cautivador para los amantes de la historia en el Reino Unido.
En las paredes cuelgan más de 300 herraduras de la realeza y de los pares del reino. La antigua tradición exige que los pares presenten una herradura al Señor del Reino en su primera visita a la ciudad.
Muchas de las primeras herraduras se clavaron en la puerta del castillo. Más tarde, las herraduras se volvieron más ornamentadas, se doraron y se inscribieron con el nombre del donante.
En el siglo XVIII se puso de moda añadir una corona que indicaba el rango del donante. Las herraduras se cuelgan con los extremos hacia abajo, como se ha hecho durante siglos, tal y como se representa en el escudo del condado.
La primera mención de esta costumbre se encuentra en los Documentos de Estado de Enrique VIII de 1581.