La iglesia de Santa Chiara de Enna tiene una historia rica y variada. En 1619, los jesuitas se establecieron en Castrogiovanni (antiguo nombre de Enna) y recibieron diversas propiedades, entre ellas una casa que se convirtió en el primer núcleo del convento. La iglesia y el convento pronto se convirtieron en el centro de la actividad apostólica de los jesuitas en la ciudad, y se dedicaron a la predicación, la enseñanza y otras obras sociales.Sin embargo, en 1767, los jesuitas fueron expulsados del reino de Sicilia y su colegio de Enna fue clausurado. Esto supuso una pérdida para la ciudad, ya que el instituto jesuita representaba un importante centro de educación y cultura. Aunque el colegio de Enna sólo tenía estudios inferiores, desempeñaba un papel importante en la educación y formación de los jóvenes.Tras la expulsión de los jesuitas, el colegio pasó a manos de las Clarisas de la ciudad en 1779, que unieron los monasterios de Santa Chiara y Santa Maria delle Grazie en un gran monasterio central. La iglesia de Santa Clara se utilizó como monumento de guerra tras la II Guerra Mundial, y las capillas laterales se adaptaron para albergar los nichos funerarios de los soldados fallecidos en la contienda.La iglesia de Santa Clara de Enna representa, por tanto, un importante testimonio histórico y artístico, con un pasado vinculado a la presencia de los jesuitas y un papel significativo en la comunidad local a lo largo de los siglos.