La iglesia de Santa María, conocida por todos como la Chiesetta di Portonovo, es un lugar de paz y serenidad con vistas al mar en la Riviera del Conero. Lo que hoy queda de la iglesia es en realidad parte de los restos de una antigua abadía benedictina construida a principios del año 1.000. En su interior, a pesar de los siglos transcurridos, todavía se respira un ambiente de meditación. Santa Maria di Portonovo es una joya de la arquitectura románica que es única no sólo en Le Marche y la Riviera del Conero, sino en toda la península: sólo en Córcega y Normandía hay ejemplos igualmente significativos. El exterior es de piedra blanca del Conero, mientras que en el interior todavía se puede admirar la piedra amarilla original y el suelo de terracota. La iglesia tiene cinco naves, las dos últimas añadidas posteriormente, lo que hace que la disposición sea una curiosa combinación de basílica y cruz griega. La bonita cúpula central tiene forma elíptica, y en el exterior la forma octogonal está suavizada -como el ábside- por una serie de ventanas ciegas de triple lanceta que aligeran la estructura y la vista.El lugar donde se levanta la pequeña iglesia de Portonovo es ciertamente sugestivo: a un lado las aguas azules del mar y al otro el verde de los bosques, un lugar perfecto para los monjes que buscaban paz y serenidad lejos de todo.