El frappé no es sólo un café; es un fenómeno cultural en Grecia. Inventado por accidente en la Feria Internacional de Salónica en 1957, este espumoso café helado ganó fama rápidamente y ahora es sinónimo del verano y el ocio griegos. Ya sea paseando por las bulliciosas calles de Tesalónica, donde nació, descansando en una isla bañada por el sol o simplemente tomándose un respiro en una bulliciosa plaza de Atenas, un frappe nunca está lejos.Lo que hace al frappe tan irresistible es su refrescante sencillez. Mezcla de café instantáneo, agua fría y una cascada de cubitos de hielo, esta bebida ofrece una rápida descarga de cafeína sin la pesadez de una infusión caliente. Al batirlo con una batidora de mano o una coctelera, el frappe adquiere una deliciosa capa de espuma en la parte superior, a menudo llamada "la corona", que los aficionados al café consideran el sello distintivo de un frappe bien hecho. Para los más golosos, se puede añadir azúcar, y para una textura más cremosa, un chorrito de leche.En Grecia, el frappe es más que una bebida: es un ritual. Es un símbolo de amistad, un apoyo en las interacciones sociales y una excusa para hacer una pausa y disfrutar de la vida. Es habitual ver a griegos de todas las edades sosteniendo un frappe mientras mantienen animadas conversaciones, juegan al backgammon o simplemente contemplan el paisaje. La potencia de la bebida hace que se beba lentamente, ofreciendo una experiencia pausada que encaja perfectamente con el ritmo relajado de la vida griega. Así que, si quiere beber café como un griego más y sentir el pulso de la cultura griega moderna, cómprese un frappe. Pero atención: su fuerte dosis de cafeína puede convertir su sorbo tranquilo en una animada aventura.