La casa de Goethe se encuentra en el centro de la ciudad y en los años 1733-1795 perteneció a la familia del artista. El interior del edificio impresiona por su mobiliario original y las obras de arte de la época que permiten sentir cómo era la vida de un habitante adinerado de Fráncfort en el siglo XVIII. Una de las piezas únicas es el escritorio de Johann Wolfgang von Goethe, en el que creó sus primeras obras, como "El sufrimiento del joven Werter", y realizó investigaciones para "Fausto".
Después de que la familia Goethe abandonara la casa, el edificio tuvo varios propietarios sucesivamente. En la segunda mitad del siglo XIX, la propiedad fue adquirida por el geólogo Otto Volger. Éste decidió recrear el aspecto de la casa de la época de Goethe. Durante el bombardeo aliado de 1944, la casa fue destruida, pero en 1951 fue restaurada.
Una anécdota cuenta que a un auténtico habitante de Fráncfort no le interesa visitar la casa de Goethe. Como prueba, se cita la oración en el lecho de muerte del frankfurtiano moribundo: "¡Dios mío! Déjame vivir, incluso iré a la casa de Goethe'.