Escocia contiene muchos lugares encantados que vale la pena visitar al menos una vez en la vida. Entre ellas está la Isla de Skye, con sus mágicas piscinas de hadas, también conocidas como "piscinas de hadas". Son parte de una vía fluvial que desciende de las montañas de Cuillin. Este arroyo trae consigo una gran cantidad de cascadas y colores fascinantes.
El mejor momento para visitarlos es después de un día de lluvia ligera, cuando el cielo todavía estará parcialmente cubierto de nubes, para poder admirarlos en su mejor momento. En tales circunstancias, la superficie del agua no refleja la luz en exceso, un fenómeno que podría resultar perturbador para el observador.