En la Plaça de Sant Feliu, justo al lado de la basílica del mismo nombre, se encuentra uno de los hitos más peculiares y queridos de Girona: una pequeña estatua de piedra conocida como "El Cul de la Lleona", que se traduce literalmente como "El Cul de la Leona."
Encaramada a una esbelta columna, esta curiosa escultura se ha convertido en un símbolo local de superstición y humor. Según la tradición, si quieres volver a Girona, debes besar el trasero de la leona. Sí, has leído bien.
Aunque el origen de la costumbre sigue siendo incierto, muchos visitantes y lugareños continúan el ritual con una sonrisa y una foto. Es extravagante, es divertido y forma parte de abrazar el espíritu de la ciudad.
Así que no seas tímido: acércate a la Plaça de Sant Feliu, sigue la tradición y sella tu vínculo con Girona de la forma más inesperada
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