El jardín de Glendurgan, situado en Cornualles (Reino Unido), fue en su día el hogar de una familia con 12 hijos. El patriarca de la familia diseñó un enorme laberinto de cerezos para que los niños jugaran. Plantado en 1833, el laberinto sigue en pie hoy en día, y sus complicados giros mantienen entretenidos a más de 12 niños. Unos 80.000 turistas acuden cada año a Glendurgan Garden. El jardín es ahora propiedad del National Trust, un organismo inglés que preserva lugares bellos e históricos. La cabaña del centro del laberinto, tantas veces fotografiada, quedó en mal estado en 2014, pero las donaciones del público se multiplicaron y permitieron construir una nueva casa en 2016.