En los valles de Comacchio la anguila encuentra su hábitat natural que le permite vivir y desarrollarse. Aprovechando la influencia de las mareas en los movimientos instintivos de las anguilas, se siguen utilizando hoy en día antiguas técnicas de pesca, como el sencillo e ingenioso lavoriero, un intrincado sistema de vertederos y rejillas móviles, en la antigüedad hechas de madera y caña, en forma de flecha, colocadas cerca de la boca de los canales que conectan los valles con el mar. Hay cuarenta y ocho platos diferentes de anguila, que van desde el más delicado risotto hasta la parrilla en la que la anguila libera todo su intenso aroma, convirtiéndola en un ritual gastronómico imposible de resistir. La anguila marinada de los Valles de Comacchio" es la preparación más típica del pescado del valle. Por eso el antiguo método de procesamiento de las anguilas (establecido en un reglamento que data de 1818) ha sido restaurado en la Manifattura dei Marinati en el centro de Comacchio.