Las murallas y torres del Kremlin fueron construidas durante el reinado del Gran Duque Iván III, bajo la supervisión de los arquitectos italianos Antonio Gilardi, Marco Ruffo, Pietro Antonio Solari y Aliosio de Carcano. Los imponentes muros de ladrillos rojos siguen los contornos de la colina, formando un triángulo irregular: el lado sur da al río Moskva, el lado oeste da al Jardín de Alexandrovsky y el lado noreste sigue el borde de la Plaza Roja. A lo largo de las murallas se encuentran 20 torres defensivas de diferentes alturas y formas, coronadas por veleta dorada o estrellas rojas. Cada torre tiene su propio nombre y características: la torre Spesskaya representa la entrada al Kremlin, famosa por sus históricas campanadas de reloj; la torre Tsarskaya es la más pequeña y la más joven, etc...