Laykyun Setkyar, la segunda estatua más alta del mundo, se alza majestuosa en la ciudad de Monywa, Myanmar, alcanzando una altura impresionante de 116 metros. Su construcción comenzó en 1996 y se completó en 2008, convirtiéndose en un hito arquitectónico y espiritual que atrae a miles de visitantes cada año. Esta monumental figura representa a Buda y se sitúa sobre un trono de 13,5 metros, lo que la convierte en un símbolo de devoción y paz en la región.
El trasfondo histórico de Laykyun Setkyar está profundamente arraigado en las tradiciones budistas de Myanmar. La decisión de erigir esta estatua monumental fue impulsada por el monje Sitagu Sayadaw, un influyente líder religioso, con la visión de crear un lugar de meditación y reflexión. La estatua no solo es un punto de referencia moderno, sino que también rinde homenaje a la rica historia del budismo en el país, que se remonta a más de 2,500 años.
Desde el punto de vista arquitectónico, Laykyun Setkyar es una obra maestra del estilo budista contemporáneo. La estatua está hecha de concreto y está revestida con hojas de oro, lo que le da un brillo resplandeciente bajo el sol de Myanmar. A medida que se asciende por el ascensor interno, los visitantes pueden apreciar la meticulosidad de los detalles, incluyendo las intrincadas tallas que adornan el interior de la estatua. Desde la cima, se puede disfrutar de una vista panorámica impresionante de la ciudad y sus alrededores, haciendo que la experiencia sea aún más inolvidable.
La cultura local de Monywa se entrelaza con el legado de Laykyun Setkyar. La ciudad alberga una serie de festivales budistas, siendo el más notable el Wai Khone, que se celebra cada año con ceremonias de oración y ofrendas. Durante estos eventos, los lugareños se visten con sus trajes tradicionales, y el ambiente se llena de música y danza. Estos rituales reflejan la devoción del pueblo burmés hacia el budismo y su fuerte conexión con el pasado.
La gastronomía de Monywa es igualmente rica y variada. Uno de los platos más característicos es el Mohinga, una sopa de fideos de arroz que se sirve comúnmente en el desayuno. Este plato, considerado el alimento nacional de Myanmar, se prepara con un caldo de pescado y se adereza con hierbas frescas y limón. Los visitantes también deben probar el Laphet (ensalada de té), que es una delicia local hecha con hojas de té fermentadas, nueces y especias. Para acompañar, el chaung gyi, un té negro fuerte, es la bebida ideal para completar la experiencia culinaria.
Entre las curiosidades que rodean a Laykyun Setkyar, se encuentra el hecho de que la estatua de Buda reclinado, que mide 89 metros, se encuentra justo al lado. Este Buda reclinado es una representación del momento en que Buda alcanza el Nirvana, y aunque menos conocido que su contraparte erguida, es igualmente impresionante y merece una visita. Además, hay una serie de pequeñas estatuas y estupas en los alrededores que cuentan la historia de la vida de Buda, creando un ambiente espiritual y contemplativo.
La mejor época para visitar Monywa y Laykyun Setkyar es entre noviembre y febrero, cuando el clima es más fresco y seco, ideal para explorar. Es recomendable llevar ropa cómoda y respetuosa, ya que se trata de un lugar sagrado. Además, los visitantes deben estar preparados para caminar y explorar, ya que el área que rodea la estatua está llena de senderos y sitios de interés.
Para aquellos que buscan una experiencia más profunda, se sugiere interactuar con los lugareños y aprender sobre sus costumbres y tradiciones. Pueden compartir historias sobre la fe y la devoción que rodea a Laykyun Setkyar, enriqueciendo aún más la visita.
En resumen, Laykyun Setkyar no es solo una maravilla arquitectónica, sino un símbolo de la espiritualidad y la cultura de Myanmar. Al planear su visita, considere usar la app Secret World para crear un itinerario personalizado que le permita explorar todas las maravillas que Monywa tiene para ofrecer.