En el nuevo mundo también hay ciudades con acantilados, incluso modernas. La ciudad peruana de Lima se asienta en los acantilados de la Costa Verde sobre el océano Pacífico. A lo largo de los años, los acantilados de la Costa Verde han destacado por ser una zona en la que los desprendimientos de rocas han causado daños a las personas que viajaban a pie o en su vehículo. La ruta que une seis distritos de la costa de Lima (capital peruana), fue construida en 1960, al pie del acantilado, cuyas características geológicas y acciones antrópicas lo convierten hoy, en un lugar de alta susceptibilidad a dichos movimientos en masa.
Aunque la mayor parte de esta ciudad de casi 11 millones de habitantes se encuentra lejos de los acantilados, el barrio de Miraflores es un lugar privilegiado para que los turistas admiren las vistas desde los acantilados. Abajo, en el Pacífico, hay surfistas, y sobre los acantilados se elevan coloridos parapentes. Los turistas que quieran una vista aún más alta de esta ciudad y sus altos acantilados pueden dar un paseo en tándem con un profesional.