En "American Gothic", Wood quiso representar los roles tradicionales de hombres y mujeres en el Medio Oeste y creó la obra de una forma curiosa. En 1930, mientras conducía por la ciudad de Eldon (Iowa), a Grant Wood le llamó la atención la visión de una pequeña casa pintada de blanco en estilo gótico carpenteriano. Así que el pintor, icono del regionalismo americano, con sus paisajes impregnados de recuerdos de la infancia y del contexto rural estadounidense, decidió plasmar el edificio en un óleo con "el tipo de personas que habría imaginado como sus habitantes". Eligió los modelos con los que estaba más familiarizado: su hermana Nan llevaba un vestido colonial similar a los de la tradición americana del siglo XIX, mientras que su dentista iba vestido de granjero. Sin embargo, todavía hay algo que se nos escapa hoy en día de esta obra tan celebrada y misteriosa, una ambigüedad que se hace, en el título, por la referencia a lo "gótico" y que invita al espectador a ir más allá de la aparente simplicidad de una escena cotidiana para captar un significado que va mucho más allá.