En un bosque de hayas en las laderas del Monte Fumaiolo, a 1268 metros de altura, nace el río sagrado para el destino de Roma, cuyo nombre parece derivar de Tiberino, descendiente de Eneas, que se ahogó en sus aguas. El Tíber nace de dos manantiales situados a 10 metros de distancia, llamados "Le Vene", y luego recorre una sugestiva pendiente para mojar el pueblo de Balze. Tras recorrer 4 kilómetros en tierras de la Romaña, atraviesa la Toscana, Umbría y el Lacio para desembocar en el mar Tirreno tras un recorrido de 406 kilómetros.