El filósofo René Descartes, católico que vivía en un país mayoritariamente luterano, tuvo dificultades para encontrar un lugar donde ser enterrado cuando murió en Suecia.Al principio, sus restos fueron enterrados en la capilla de San Olof, una pequeña iglesia de madera alejada del centro de la ciudad. Después de 16 años, funcionarios del gobierno francés recuperaron los restos de Descartes y los llevaron a Francia. Allí, sus restos recibieron una bendición adecuada y un entierro católico en la abadía de Saint-Germain-des-Prés.En 1774, la iglesia de Adolf Fredriks fue finalmente terminada, sustituyendo a la capilla de San Olof. El príncipe Gustavo III, todavía príncipe en aquella época, decidió honrar al filósofo y su lugar de enterramiento en Suecia. En el interior de la iglesia se erigió un gran monumento de plomo sobre un pilar. Representa el rostro del filósofo junto a un globo terráqueo al que un ángel retira simbólicamente el velo.Se puede acceder a la iglesia durante el día y está permitido fotografiarla.