Este gran mercado cubierto cuenta con puestos que ofrecen desde antigüedades hasta fruta fresca y especias.
Con una fachada típicamente italiana y amplios espacios interiores, el Mercado de San Telmo abrió sus puertas en 1897 para atender las necesidades de la nueva ola de inmigrantes que llegaban de Europa. Los puestos han sido actualizados, pero la estructura interna del mercado sigue siendo la misma, con columnas y vigas metálicas, por lo que entrar en él es como retroceder en el tiempo. El edificio fue declarado monumento histórico nacional en el año 2000.
Hay puestos de comida, antigüedades, artesanía, discos y juguetes, lo que supone una mezcla ecléctica. El puesto de Coffee Town es conocido por tener uno de los mejores cafés de la ciudad.
El mercado está abierto todos los días, pero algunos puestos sólo abren los fines de semana.