En el corazón de Milán, la Fuente de Piermarini se erige como un símbolo de la arquitectura y la cultura milanesa. Inaugurada el 15 de agosto de 1782 por el renombrado arquitecto Giovanni Battista Piermarini, esta fuente ha sido un punto de encuentro y un elemento fundamental en la vida de la ciudad durante más de dos siglos. Su construcción, que emplea granito rosa de Baveno, se abastece de agua del río Seveso, utilizando ingeniosas bombas para contrarrestar los desniveles del terreno. En el centro de su estructura, tres sirenas de mármol de Carrara, conocidas como las **