El Museo Etnografico degli Usi e Costumi della Gente di Romagna (Museo Etnográfico de los Usos y Costumbres de la Gente de Romaña), inaugurado en 1981, nació de la paciente y apasionada labor de recogida promovida y activada desde finales de los años 60 por un grupo de voluntarios. En 1973 este grupo se organizó en un Comité Etnográfico, bajo la dirección de Giuseppe Sebesta (etnógrafo y museólogo entonces director del Museo de los Usos y Costumbres del Pueblo Trentino), con el objetivo de sentar las bases científicas para la creación de un museo.
El primer documento en el que se menciona el museo como proyecto y perspectiva data de 1971 y la resolución del Consejo Municipal por la que se crea el museo de 1973.
Paralelamente a la investigación de campo y a la continua labor de recogida de materiales y objetos etnográficos, a principios de la década de 1970 se promovió la recuperación del matadero municipal (construido en 1924), que en aquella época se utilizaba como depósito municipal, para destinarlo al museo que se iba a crear. En 1981, la administración municipal promovió un concurso para la dirección del instituto museístico y en 1983 se aprobó el primer estatuto, que definía su organización y órganos de gestión.
En noviembre de 1989, gracias a una contribución de la Región de Emilia Romagna, se inauguró el museo en su nueva extensión y distribución con la apertura de nuevas secciones y servicios educativos.
La apertura del Centro Etnográfico de Investigación y Documentación y el inicio y la organización sistemática de campañas de investigación y producción documental se remontan a 1985. Con este centro, el museo se dotó de archivos y herramientas de divulgación científica, creando laboratorios de investigación para promover el estudio de las tradiciones populares, la producción de documentación audiovisual, textos, exposiciones periódicas, conferencias, jornadas de estudio e iniciativas educativas. El centro cuenta con una biblioteca y una hemeroteca especializadas en demo-etno-antropología e importantes archivos de fuentes audiovisuales, fotográficas e iconográficas.
Desde 1996, el museo ha adoptado la forma organizativa de una institución pública con autonomía cultural y de gestión y ha adoptado el acrónimo MET (Museo Etnográfico) en su logotipo.
Una historia que comenzó en 1971, cuando se hizo realidad la idea de un museo dedicado a la identidad cultural y las tradiciones populares.
El Museo Etnográfico recoge y conserva los testimonios de las gentes de una zona rica en tradiciones populares: Romaña, y en particular su parte sur, encerrada entre los Apeninos y la costa adriática. Los objetos y herramientas expuestos, tanto en las salas interiores como en las exteriores, encierran la historia y, en cierto modo, el alma de este territorio, y nos ayudan a comprender su entorno y su vida cotidiana.
En el museo, uno se encuentra con la historia, la cultura y las tradiciones de un pueblo, en todos sus múltiples y a veces desconocidos aspectos (símbolos, rituales, sociedad, arte).